Planificar el estudio

Una forma concreta de llevar a cabo mis objetivos y crearme un hábito de trabajo es planificar mi tiempo de estudio de forma que me dé confianza y seguridad en mí mismo. Además, mi planificación me ahorrará tiempo y esfuerzo, a la vez que me dará una visión global del quehacer.

Para ello debo tener en cuenta:

  • Estudiar todos los días el mismo tiempo y, a ser posible, a la misma hora.
  • Buscar las horas de estudio donde mi rendimiento sea más alto.
  • No trasnochar ni madrugar excesivamente.
  • Poner el orden de estudio de cada materia de acuerdo con mi propia curva de trabajo (nivel de concentración).
  • Distribuir el tiempo de estudio para cada materia de acuerdo con el grado de dificultad y exigencia personal.
  • Estudiar en varios periodos seguidos, intercalando pequeños descansos después de cada periodo.
  • Concretar qué tengo que estudiar en cada periodo.
Una vez realizado mi tiempo de estudio debo seguirlo y revisarlo periódicamente a fin de introducir las correcciones necesarias. También debo ser constante y no desanimarme si en los primeros días no consigo cumplirlo totalmente.

Si cumplo mi horario de estudio conseguiré avanzar más, sentirme más seguro y más capaz.

Ejercicios de planificación:

  • Elabora tu propio calendario personal.
  • Confecciona tu horario personal.
  • Programa tu trabajo mensual
  • Planifica tu tiempo semanal y diario.

Planificación de una sesión de estudio

Consiste en distribuir el material a estudiar y las tareas a realizar por orden de realización, asignando tiempo a las tareas y a los descansos.

Nuestra atención asciende y desciende en función del tiempo que llevemos estudiando.

Según la curva de rendimiento, el primer momento de estudio es el más adecuado para realizar las tareas de dificultad media, a continuación aquellas de dificultad máxima y por último las más fáciles que requieran menos esfuerzo y concentración, como por ejemplo los repasos.

En los descansos recuerda:

  • No lo hagas en el momento de máximo rendimiento, ya que es el momento óptimo de estudio.
  • Si haces un sólo descanso tómalo cuando observes que tu rendimiento y concentración decaen.
  • No aproveches el descanso para actividades que te hagan perder la concentración, como ver TV, entablar una larga conversación, etc. Planifica aquello que harás en tus descansos.
  • Es recomendable que hagas algunos ejercicios de relajación y concentración.
  • Dentro de los períodos de estudio los descansos deben ser cortos.
  • Intenta descubrir tu propia curva de rendimiento y tus momentos óptimos para el estudio. La proporción recomendada es:
– Cada hora descansos de 5 minutos.
– Cada 2 ó 3 horas, descansos de 30 minutos. 

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